17.8.11


No me di cuenta. Qué se yo. Se me patinó el manubrio y no lo supe calibrar: soy ligeramente torpe para el manotazo a tiempo. ¿Perdí la mística, eso querés decir? ¿Se fugó mi espíritu amateur, la imprudencia de los amantes atletas? Nunca tuve predisposición para el deporte sano y gustoso, el jogo bonito y yo nacimos para el divorcio, es una cuestión genética. Igual, sigo teniendo mis arranques ganadores, no lo niegues. A vos te gustaba mi ácida retórica jamás bien intencionada; yo misma te gustaba. Supongo que entendiste ese ya fue. Pero de verdad; no lo vi venir. A mí tenes que hacerme luces, no sé leer entre líneas y tengo problemas de vista: otra herencia de papá, un motivo más para que te busques una aliada con menos malformaciones congénitas en la cabeza podrida del espíritu. Tampoco tengo aura: no recuerdo si te lo dije cuando nos conocimos (perdón por eso, ¿vale como mentira?). Si me ves bien, mi campo energético es todo de color gris tirando para negrito, y todos sabemos que el gris tirando para negrito es un color de mierda...