Vos venías de una gira con hongos alucinógenos por el Caribe, yo de haberle desconectado el respirador artificial a un viejo amor que agonizaba y nos enredamos en más preguntas que respuestas. Todo era nuevo y con rapidez me esmeré sin éxito en recordar tu perfume. Al final de esa noche de muchos tragos y pocos besos, sentí entre mis manos tu fragancia y entonces ya no te pude olvidar... Lo que vino después fueron unos cuantos llamados, y esta relación borderline que me trae hasta acá, que por las madrugadas me empuja hasta la puerta de un edificio para pintar con aerosol rojo tu nombre y mi nombre dentro de un corazón en la pared de algún vecino. Sí, soy una rebelde, una grasa de primer orden que todavía cree en los corazones y no le da vergüenza llevarte de la mano, me importa tres carajos lo que diga el horóscopo, el puto de mi analista, tu ex resentida y tus amigos onanistas. Todavía creo que no hay agua suficiente en este barco, y cual Rose, falsa dama, infiltrada ignota, si me tiro y hay que nadar en el agua helada: que venga! que yo no me ahogo hasta sentir el arpón de costado, vos hasta que no veas sangre no te preocupes. Mientras tanto, ahora que ves venir el iceberg y que sabes el final de esta película: Jack, querido, abrázame.