Me da un poco de gracia ver que sin mí, no se te cae una puta idea, ni una sola. Sos una burda imitación de lo que siempre quisiste ser. Redundante, poco atrevido y con delirios de genialidad. Oírte hablar es escuchar siempre lo mismo; aburrido, después de tu penoso desempeño, me tomo una birra y me voy a la cama. No me dan ganas ni de invitarte a pasar.. Afuera llueve, eso parece más interesante. Te quedaste sin tribuna, y sin mí ¿Dónde vas a correr ahora que sos del palo menos respetable? Contame, eso sí me resulta entretenido. Porque ahora que me traicionaste -léelo bien, traición, sí, eso mismo- sos una uña rota en el Policlínico Bancario. Sos una desgracia. Con vos me duermo, pero no me duermo con vos así como no pateo penales cuando estoy triste.