9.8.11

puto.

Vas a estar solo sin mí. Helado y solo. Ya no voy a cuidarte ni a procurar que llegues bien a tu casa: en caso de que se te insinúe un obesísimo trabuco fumador de albahaca y con olor a chivo, no será un asunto mío. Si se terminó la beca poligámica que fueron nuestras charlas de amantes que se quieren de palabra, sabrás entonces que te va a doler el tiempo que no vamos a estar juntos. Espero que sufras. Que quieras morirte, y que te hundas en la depresión de no conseguir ni matarte, por cobarde. Si no es conmigo, que no sea con nadie. Y que te lluevan mis chongos. Que se te tape el baño y se te llene el cepillo de dientes con los inmundos microbios de las publicidades de detergente con lavandina y que se te rompa la cerradura y te quedes preso en la soledad de tu sillón con pelos de perro (ese perro asqueroso y baboso que tenes) y sin mí. Eso: que sientas el peso de ya no tener mi compañía. Que te aburras del sexo maratónico. Que se te caigan los huevos, te tiemblen las piernas y se vuelva a escapar tu libido siempre famélico. Yo no voy a salir a cazar tu deseo perdido para que luego lo recicles con una tipa que ni conozco. Procurá que no fallezcan los libros que te regale (que te encantaron) y que no se te rayen los discos de Rise Against. Espero que veas lo que conseguiste y que notes la diferencia, y que sea esa diferencia la que te obligue a volver con tu afecto cansado y bulímico.-